lunes, 23 de febrero de 2009

Carnavales Quitapenas


La real academia define al carnaval (de carnelevare de carne, carne y levare, quitar) como los tres días que preceden al comienzo de la Cuaresma, también lo define como fiesta popular que se celebra en tales días, y consiste en mascaradas, comparsas, bailes y otros regocijos bulliciosos. Una segunda entrada le da un giro idiomático despectivo. Cuando se refiere a que algo es un carnaval denomina al conjunto de informalidades y actuaciones engañosas que se reprochan en una reunión o en el trato de un negocio.
Como estamos en esos días se me ocurrió investigar y dar cuenta de dicho acontecimiento. En la ciudad de Buenos Aires se celebra de distintas maneras, las hay más organizadas, más o menos informales y están también aquellas promovidas por los centros culturales. A pesar del mal tiempo que hizo por estos días la gente no dejó de celebrar y lo hizo en las calles, en los hogares, donde diera lugar. Creo que es una fiesta siempre vigente y digna de ser tenida en cuenta llena de alegría, entusiasmo y ritos celebratorios que ayudan a quitar penas y a olvidar por un rato la miseria, el hambre y la necesidad que aquejan la vida cotidiana de muchos de los habitantes de esta ciudad.

Fuentes: Real Academia Española.
Crédito de la foto: Raúl Manrupe para el Centro
Cultural Raúl Ricardo Rojas.

domingo, 15 de febrero de 2009

Vicky Cristina Barcelona

Penélope Cruz, Javier Bardem y Scarlett Johanson

Ayer, día en que el mercado nos imponía la celebración de la fiesta de San Valentin, los astros se alinearon y coincidimos una vez más con mi hermana en el cine. La última de Allen, un experto en retratar ciudades según la aguda observación de mi sis. A ella le pegaron el tema de las decisiones que cada persona hace a lo largo de su vida, a mi las interpretaciones, la bella e insistente musiquita. La narración de la voz en off me recordó a aquella en Dogville de Lars von Triers. No faltaron los toques de humor e ironía. Pasé un buen rato aunque iba casi sin expectativas. Tal vez sea eso de los años y el haber visto ya tantas cosas que la vuelven a una escéptica y poco comprometida con sus gustos. En síntesis, la película me agradó. Creo que el gran tema, volviendo a San Valentin y los enamorados, es el amor. Como siempre. Amor, muerte y viajes. ¿O acaso existen más?

viernes, 6 de febrero de 2009

Manual de supervivencia

Cuando escuchó el primer golpe se sobresaltó y tiró al piso el manual de supervivencia que estaba leyendo. El libro era un compendio de técnicas de relajación, consejos sobre autoayuda y maximización de los recursos personales. Tenía letras verdes y una foto de un hombre en el espacio en la tapa. Oyó un segundo golpe seco, un puño cerrado golpeó la puerta por segunda vez. Catalina se puso de pie y se dirigió a las escaleras. En el pasillo se detuvo. Silencio. Una rama del pino que había junto a su ventana golpeó el vidrio. No podía creer que dos veces hubieran golpeado a la puerta. Un horror súbito la invadió. El terror era mayor al que había sentido el día que enterró al último sobreviviente. Era la angustia de sentir que a pesar de todo, no era ella la última que había quedado con vida después de la catástrofe. Ella que simplemente se preparaba para morir aún sabiendo que a nadie más importaría su muerte. Comprendió que había una segunda persona. Otro ser humano con el cual compartir ese mundo devastado, un aliado o un enemigo. Mientras pensaba todo esto había terminado de bajar las escaleras. Ante ella estaba la puerta donde comenzaron a golpear una tercera y cuarta vez hasta que los ruidos se multiplicaron y perdió la cuenta. El terror se había apoderado de su cuerpo y la paralizaba de todas las formas posibles. Tenía las manos crispadas, la piel erizada, los ojos desorbitados. Los golpes eran imperativos, demandantes y llevaban con ellos un único y claro mensaje: ¡Abrí!
Intentó de todo, esperar, golpear la mesa del comedor con los puños, acallar de ese modo el insistente ruido de los nudillos sobre el otro lado de la puerta.
Finalmente se rindió. Pensó que lo mejor era abrir la puerta y ver de una vez que era lo que había del otro lado. Puso la mano sobre la manija, cerró los ojos, contuvo la respiración y abrió.