miércoles, 4 de mayo de 2011

Desiderata

 Go placidly amid the noise and the haste, and remember what peace there may be in silence.
As far as possible, without surrender, be on good terms with all persons.
Speak your truth quietly and clearly. And listen to the dull and ignorant. They too have their story.
Avoid loud and aggressive persons. They are vexatious to the spirit.
If you compare yourself with others, you may become vain or bitter, for always there will be greater and lesser persons than yourself.
Enjoy your achievements as well as your plans. Keep interested in your career, however humble. It’s a real possession in the changing fortunes of time.
Exercise caution in your business affairs, for the world is full of trickery.
But let this not blind you to what virtue there is. Many persons strive for high ideals and everywhere life is full of heroism.
Be yourself. Especially do not feign affection. Neither be cynical about love, for in the face of all aridity and disenchantment it is as perennial as the grass.
Take kindly the counsel of the years, gracefully surrendering the things of youth.
Nurture strength of spirit to shield you in sudden misfortune.
But do not distress yourself with imaginings. Many fears are born of fatigue and loneliness.
Beyond a wholesome discipline be gentle to yourself.
You are a child of the universe, no less than the trees and the stars and you have a right to be here.
And whether or not it is clear to you, no doubt the universe is unfolding as it should.
Therefore, be at peace with God, whatever you conceive Him to be.
And whatever your labours and aspirations, in the noisy confusion of life, keep peace with your soul.
With all its sham, drudgery and broken dreams, it is still a beautiful world.
Be cheerful. Strive to be happy.

domingo, 17 de abril de 2011

2nd. person singular

You are a question

I would love to answer.
My own special guilt..
You are shaking my hands,
shaking reality,
trembling,
collapsing down,
my most cherished dream.




You are the past I will never again visit.
You are the locked door,
the rusty key.


You are refusal and frustration,
anger,
rage,
rage against the machine.
Race against time,


drawing my Saturnal thoughts:


the way paved to today,
to now or never.


The road I travelled contentedly
without even realizing it was you
who drew the subtle signs, the unavoiding glimpses,
of a lost horizon.


My salty idea,
my fragrant one day yellow rose.
The child I once knew that was me when nobody
had taught me how to kneel down.


The window to some artificial light,
the keyhole to a hidden secret,
a latch,
a belt,
a chastity belt which guarded me for my lord.




Tomorrow.




Anne Murphy Littlestone







jueves, 7 de abril de 2011

Transitoriedad

Estoy en tu vida de paso
Dulce recuerdo de tu origen
Estrepitosa carcajada que estalla en tus ojos
Mariposa fugaz, luz que se esfuma
Será el destello de esa claridad
el que traicione mi afán
Será el calor de esa ambición
lo que de alas al deseo
lo que concrete vida 
en esa vida que vives
(Ese vacío del cual escapas
Ese hueco que no llenás
Esa carencia que negás)


Cuando quieras darte vuelta
y reconocerme
palparme
tocarme
abrazarme, será tarde.
Me habré ido
dejando una estela de gozo
un suspiro de instantes
un eterno río de palabras
no dichas, escritas vanamente
en esta tarde gris que presagia tu temor.


Estoy de paso,
es apenas este instante
Este don que recibí
sin que lo pidiera
ni lo deseara, ni lo invocara,
por obra y gracia del amor
consecuencia de una contracción
de su expansión infinita 
de ese latido
ese sutil derramarse
y el sumiso recibir.
El milagro que hizo
que hoy
esté aquí
en este instante;
Vivo.


2011

martes, 22 de marzo de 2011

El dragón azul y el dinosaurio que fuma

Hablan de demonios azules. Los dragones de la nostalgia. Los que hay que exorcizar cada luna llena para purificar el corazón y barrer todas las lágrimas que puedan inundar el cuerpo y los pulmones. Yo tengo uno. Cuando estudiaba escribí una vez una poesía a la luna: -Hechizadme…-le pedía con la solemnidad propia de un bardo de la corte de la reina Isabel Primera de Inglaterra.

La profesora me dijo con displicencia: -Bien. Hay que exorcizar los demonios azules cada tanto-. A mi me parecía que mi poesía era maravillosa.

Decía así y la había escrito para “Literatura Infantil” una materia que formaba parte del plan de materias extracurriculares del profesorado en Inglés con Orientación a la enseñanza primaria.

Bewitch me moon
´Cause I´m tired
of being a rational fool

If you bewitch this selfless self
I´ll serve in your lunatic troop
If you cast thy spell on me
I´ll desert the healthy host forever

Bewitch me moon
Don´t steal away so soon
Here comes thy golden groom
Your nightly veil to lift.


–Tené cuidado con lo que pedís-, dicen -porque se te puede cumplir- . Así que desde aquel día en que rogué; el embrujo cayó, y ando lunática sirviendo en la tropa de locos adoradores de la hermosa Selene que corta cabezas cuando está de mal humor o sonríe amable o redonda, redonda, redonda nos ofrece un plato de leche o un bello mar de tranquilidad. Ahora se les ha dado por vender tiempos compartidos en la luna, en la bella, bella, bella, luna, Selene.


Hablaba de los demonios azules, de Selene, pero quería hablar de los dinosaurios azules. Hay uno en particular. Es el que más problemas me trae. Su presencia suele asustarme, me encojo como un ratoncito, y aunque el quesito más tentador se encuentre a mi disposición para que devore entera su esencia amarilla y pasee por entre sus agujeros y laberintos debo huir Siiiii Siiiiiii Huiiiiiiiiiiii. Debo huir.


Ahí lo veo doblar la esquina. Es el dinosaurio azul.

Entonces pasa lo que escribo. (Me pasa, a veces con bastante frecuencia, sobre todo en primavera, porque él suele aparecerse con una margarita en el sombrero que adorna su cabeza)

Cada tanto no me siento bien. Como de costumbre pierdo dos o tres capas de piel.

No me siento bien hoy. Otra vez invadida por los de siempre.

Los dragones de los cuentos. Los dinosaurios de la prehistoria.

En este momento me tiene atascada contra el piso. Apoya una de sus cuatro patas sobre mi pecho. Es del paleozoico y pesa toneladas de toneladas. Como varias cuadras de esta ciudad todas juntas. Que se yo...

Cada tanto no me siento bien. Como hoy por ejemplo.

No me siento bien hoy. Para no perder el hábito me despegué del suelo. Y sin que lo chistara por detrás de la esquina apareció él. Y acomodó su pata sobre mi pecho afirmándome contra el suelo mientras fuma muy orondo su tercer habano Cubano.


2004

Originalmente publicado en El aleph






jueves, 10 de marzo de 2011

By pass

Corría julio del 2000. Acababa de bajar del avión de “American Airlines” que nos trajo a Luz y a mí de regreso de los Estados Unidos . Fue un vuelo veloz que atravesó rasante el colchón de nubes del ecuador y los pulmones de América latina. Venía con mis valijas y las bolsas del duty- free- shop rodando en un taxi por avenida Belgrano. Le había dado las indicaciones al chauffer:



- Avenida Belgrano al mil quinientos cuarenta y pico, pasando el departamento de Policía- Quise ir directo al trabajo sin dejar el equipaje por casa. No deseaba tomarme ni un respiro. Quería estar allí. Mi presencia era indispensable. No vaya a ser que los alumnos perdieran un valiosísimo día de clases.



Veintinueve de Julio de 2000. Estoy desesperado. Acorralado por los cuatro costados. Las deudas son impagables. Trabas y burocracias por todos lados. Miro la bala. Es una. Sé donde hará impacto. Tiene hora y destino fijados de antemano. Cargo el arma. Escribo la carta. Está dirigida a él. Mañana mi desaparición tal vez figure en los periódicos. No voy a estar para leer los titulares. Sé donde estaré. Hubiera querido que las cosas resultaran de otro modo. Dudo. Algo parecido a la bronca me quita el aire en el pecho. Una bruma espesa me enturbia la visión. Aprieto el puño sobre el gatillo. Apunto directo al blanco. Cierro los ojos. Cuando los abra la estaré mirando desde otra dimensión. La veré despertarse deprimida. Mirará pasmada las noticias. Suspenderá la fiesta del día del maestro. Será once de septiembre del 2001.



A la altura de Avenida Belgrano y Entre Ríos observé una serie de autos policiales y una ambulancia, detenidos frente al edificio de la fundación Argentina de Cirugía Cardiovascular. Cuando paso por el edificio pregunto al chauffer que era lo que había sucedido.

-Se mató Favaloro, se pegó un tiro en el corazón- me dijo.

–Pobre hombre- pienso mientras busco entre mis cosas el delantal azul de pespunte bordó , me acomodo el pelo y pago con un billete de cincuenta.



 Originalmente publicado en  El aleph

jueves, 3 de marzo de 2011

Una caja con forma de corazón

Voy a compartirles un pequeño secreto. Quiero que conozcan mi super hiper suave caja con forma de corazón. A los chicos les encanta mi caja. Bueno, si, a veces piensan: Acá viene ella de vuelta con su cómica y curiosa caja. Está llena de sorpresas. En su interior podés encontrar monedas doradas de chocolate de verdad que valen : 100 besos, títeres para los dedos para hacer pequeñas obras, pompas de jabón, un reloj de arena para jugar a que el tiempo vuela, velitas para soplar en los cumpleaños, dados para jugar juegos de mesa, pelotas anti estrés para apretujar, arrojar y agarrar, en fin, toda clase de cosas imaginables. También uno puede pedir un deseo y depositarlo en la caja. Podés estar seguro de que no le contaré a nadie. Ese será nuestro trato. Podés soñar y jugar y escribir poesía y dibujar poesía. Sé libre. Podés llorar de risa. Y reir llorando. Podés dejarte sorprender. Vamos. Pedí un deseo o dos. Pensá por ejemplo qué te gustaría aprender este año, qué nuevas cosas o qué mundos completamente nuevos te gustaría explorar y descubrir. Escribilo en un pedazo de papel, no es necesario que pongas tu nombre. Yo no sabré que se trata de vos. Ahora deslizalo con gentileza en la caja con forma de corazón. Y volemos juntos, flotemos ligeros como una pompa de jabón o una pluma al azar.


caja

                                                                    títeres de dedos

                                                                  monedas de chocolate

                                                                     pompa de jabón 

pelota y dados



                       ¿Cuántas palabras se te ocurren?



sábado, 29 de enero de 2011

Noche de Reyes

 

...and all our yesterdays have lighted fools...W.S.



Tenés la puta costumbre de encerrarte en esa casa donde el piso de madera llora tus pasos. Donde la biblioteca, cargada de libros que son tu única compañía, acaricia el cielo raso. Y no es la primera vez que te lo decimos. Por eso recibirás la invitación con asombro.

- ¡Qué salvaje!- ¡John y Mary Ford!- dirá el.

- ¡Disfraces! ¡Ahh! ... 31 de Octubre...- te percatarás.

El se pondrá la toga de graduación. Vos tus zapatos rojos con cascabel.

Caminarán bajo la tormenta hasta allá. Irás envuelta en éxtasis pero una baldosa floja y la puteada destruirán tu idilio con la lluvia. - ¡Mis zapatos! ¡Tengo los pies llenos de barro!- chillarás melodramáticamente. El pelo mojado poco te importará.

Cuando lleguen, la casa de varios pisos, estará abierta. Al entrar, él reconocerá a varios de sus amigos. Seco, impecable, buscará un lugar para dejar su paraguas y se alejará para saludar. Te servirás una copa de algo. El caserón estará hasta las manos. Seis mil personas fácil.

Los cuadros llenarán tus pupilas blancas desbordándolas de matices y colores.

Los espejos estarán distribuidos aquí y allá en ángulos caprichosos. Duplicarán, triplicarán y cuadruplicarán tus percepciones. Ocasionalmente te sentirás atraída por alguna imagen. La seguirás con la mirada. Desde ellos, treinta y uno de nosotros, te asaltaremos como intuiciones.

Pronto perderás de vista al graduado.

Errática, caminarás entre los enmascarados.

Los disfraces no serán originales, pero te maravillarás de todas formas. Una bruja benévola notará los pies enlodados y te facilitará medias a rayas, zapatos negros puntiagudos con gruesas hebillas y una escoba.

Te llamarán la atención los ojos oscuros de un lustrabotas. Intentarás acercarte con sigilo, pero huirá sistemáticamente apenas intentes ingresar a su campo visual. Para él jamás existirás.

Los invitados se agruparán en diferentes esquinas. Te parecerá divisarlo en uno de estos grupos. Te acercarás y escucharás. Enfundados en sus togas hablarán de política y economía. No te presentará al resto. Jamás habrás existido para él. Entonces, ignorando tus letras y tu nombre, te aburrirás y desaparecerás.

Volverás a mirar los cuadros. Te encanta como toco el violín de pie, sobre el tejado. Manteniendo el equilibrio. Acariciando las moradas de los ángeles con mi música. Estirarás la mano hacia mí. Querrías partirle el violín en la cabeza.

(Imaginarás sus reacciones.- ¡La bruja le partió el Stradivarius en la nuca!-. Él, a tus pies, enmudecería para siempre.)

Apurate, quedamos pocos.

Verás el sol y decidirás irte y abandonarlo de una vez por todas. Suspirarás profundamente, como desde lo hondo de un aljibe. El suspiro habrá nacido hace ya diez años cuando intuiste por primera vez al hombre niño detrás de los anteojos y del discurso quijotesco y pueril. Se elevará, flotará y dará un tironcito suave y leve a la punta de su toga. Pero el no lo advertirá.

Dejarás la casa y cerrarás las puertas detrás de vos.

Armarás la valija. Meterás un par de libros. Algo de ropa. El retrato de tu madre. Documentos. Remedios. Cruzarás volando Plaza San Martín. De paso y cañazo, acomodarás las manos del reloj en la torre que estará algo atrasado. Cuando llegues a Retiro, comprarás jazmines y el diario. Obviarás los titulares. Te observaremos desde la fecha. Y comprenderás. Será 6 de enero del 200... Con tu llanto intentarás diluir la tinta y al último de nosotros.

Llaman a la puerta. Quizás seas vos. No lo sabés. Solo yo sobreviví. Y te espero para partir. Soy el número uno.
 
 
Enero de 2002
 
Originalmente publicado en El aleph

martes, 11 de enero de 2011

Hogar Santa Rosa

Lunes 7 de septiembre, medianoche.



Cristóbal:



Ya no te amo. Te amé, es cierto, más aún te adoré, es verdad. Pero el sentimiento que me desbordaba el alma los domingos a la tarde o los miércoles al mediodía, ya no existe. La novedad siempre gozosa de sentir cómo de tu boca salía sin fisuras el nombre que me definía, desapareció. Se escurrieron las letras por la rejilla del baño, la C panzona, vacua, que encabezaba una serie de vocales y consonantes, los puntos suspensivos, la coma y el silencio. Intenté recoger varias veces las letras y mi esencia dispersa en sus trazos pero fue inútil. Poco a poco, también se apagó tu voz diáfana. Me apagué yo. Dejaste de existir en el espacio entre mis pulmones. Tu poder sobre mi alma y mi cuerpo se oscureció primero, luego se aclaró del todo hasta que la blancura se mezcló con las nubes que contrastaban con los pimpollos de las rosas en el cantero del jardín.



Te sorprenderá leer que ya no te amo porque nunca antes te dije que te amaba. Sé que vas a arquear una ceja, la izquierda, sé que el costado de tu boca, el derecho, comenzará a dibujar una media sonrisa. Todo esto lo sé antes de escribirte. El punto es que lo sepas, que digieras cada sílaba, que la idea llene tu cabeza y explote adentro detonando algún sentimiento, no importa cual. Yo seguiré aquí, escribiendo desde las cenizas, grises, trémulas y buscando con un chispazo de la luz del sol, renacer en la mañana.



Y ahora verás, te tengo que dejar, golpean a la puerta, será quizás la enfermera con la medicación de la noche, la rubia esbelta, esa que vos siempre mirás cuando venís a podar los rosales y cortar el pasto, los domingos de gloria y los miércoles amnésicos.

Clarita.

2008

Originalmente publicado en Mundo Creativo